Proyecto Kósmica
Es común que algunos astrólogos hagamos esfuerzos por conformarnos en un grupo coherente, consolidado operativamente, pero las diferencias de enfoques, de formas de ver la Astrología, nos enfrentan a un sinnúmero de dificultades.
Algunas son factibles de superarlas y otras se tornan barreras infranqueables. Conceptos elementales como el destino, libre albedrío, determinismo, capacidad o idoneidad predictiva, se convierten en muros que generan enfrentamientos, que intentan separarnos -aparentemente- en vertientes imposibles de conciliar.
Unos prefieren adoptar posiciones escépticas, aislándose del colectivo astrológico, otros prefieren no perder su tiempo en discusiones bizantinas y hay terceros que nos abocamos a realizar eventos y encuentros, con la pretensión de mostrar que la Astrología tiene una variedad de caras, dignas de ser conocidas.
El concepto académico en la enseñanza de nuestra disciplina, se ha reemplazado por la creación de las Escuelas de Fulanito o de Menganito. A partir de allí, surgen una buena cantidad de desniveles, pues cada una de ellas transmitirá aquello que los maestros aprendieron y que lo asumen como verdad absoluta.
Esto divide, aísla, confronta y se opone de manera terminante a encontrar una fuente donde podríamos beber para enriquecer nuestra labor cotidiana. Todos sabemos que el crecimiento individual, es mucho más sencillo cuando nos disponemos a aprender de todos.
También los criterios cerrados e individualistas, se enfrentan olímpicamente a entender la Era de Acuario como lo que es: una propuesta humanitarista, independiente, recursiva, que fomenta la hermandad y que también nos lleva a pensar que la contraparte de esta energía, nos lleva a la violencia inesperada, la indiferencia, o como dice Oskar Adler en La Astrología como ciencia oculta: … Y en esta utopía vive el Hombre de Acuario como el monje en su celda, pues también él es un monje, un mónakos un ‘ermitaño’ en su mundo, en el cual todo se halla relacionado en forma exclusivamente mental, en relaciones que se completan en perfecto equilibrio, del mismo modo en que, a su vez, este equilibrio sustenta e impulsa al Hombre de Acuario, de manera que se llega a aquella medida máxima del ‘bastarse a sí mismo’ que ya no necesita de ningún apoyo exterior.
Aunque algunos podrían no coincidir con estos criterios utopistas, característico de la Era que ya nos hace guiños, otros como Armando Rey, se han abocado a crear una visión de la Astrología, entendida desde los verdaderos valores de Acuario. Así que esta no será una ponencia, pero creemos que este es un excelente espacio donde podremos apreciar el valor de una propuesta que nos involucra a todos; que nos hará más cercanos, porque no existe ni el rechazo, ni la selección por este o aquél enfoque.