Te comento que entré en la página que tienes de astrología, voy leyendo algunos artículos interesantes y un poco el enfoque que haces sobre la astrología actual y “otras yerbas” con el que, en partes, coincido. Ahora me llegó la información del congreso virtual pero, de momento, prefiero enviarte este mail.
Te comento que no he ido a ningún centro de estudios astrológicos. Empecé, como la mayoría, llevada por la curiosidad, la curiosidad me llevo a la práctica y la práctica a empezar a contrastar sacando pequeñas conclusiones basadas en la labor de consulta y elaboración de cartas. En la consulta terapeútica, tambien recurro, en algunos casos, a la astrología y hace un año inicié unos talleres de astrología para mujeres (sin afán alguno discriminatorio) solo por que así surgió hace tiempo.
Esto te lo comento por que considero que títulos y reseñas de centros de reconocida trayectoria tienen un “peso específico” en el ánimo de quienes se van acercando a esta “disciplina” por curiosidad o con la idea de clarificar-se y, se nos olvida que el centro de estudios es solo una entidad; hay que darse cuenta desde donde dice cada uno y cada una lo que dice, apoyarse mas en una labor práctica sujeta a revisiones constantes, que en aprobaciones particulares ligadas a ciertas entidades.
A veces, por inercia, se menosprecia a toda aquella práctica astrológica que circula fuera de esas vias ya establecidas, de las cuales la mayoría nos hemos nutrido, pero tambien influenciado en demasía, “empachado” e incluso “indigestado”. Hay mucho corporativismo y parece que termina contando más quién dice qué, que lo que se dice.
Tambien existimos quienes no nos dedicamos a ningún circo mediático o hacemos reseñas respaldadas por cierta élite que suele vivir del cuento; de un cuento más ligado a la realidad sistemática (es por eso que pasa desapercibido) pero que avanza a la sombra de lo que se conoce como la astrología frívola, más mediática y espectacular… eso sin contar a quienes se dedican a publicar horóscopos y otras lindezas para subsistir y después despotrican de toda aquella astrología que no tenga un aroma erudito y sesudo.
Retomando un poco de los inicios de esta práctica, (porque toda “disciplina” basa la teoría en la práctica y desde un punto de vista particular diré que teoría es, las mas de las veces, síntesis de experiencias particulares que, desde luego, nos tiene que pasar por dentro ya que la experiencia lo es por vivida y no por escuchada, al transmitirla de manera verbal, escrita…) hablo de lo astral como lenguaje de la naturaleza cósmica, en relación con una naturaleza “cambiante” terrena de la que somos parte, como unidad “bioenergética”.
Que el “mandala astral” es un recorrido de la energia que se va concretando a través de experiencias físicas, ya que el nacimiento nos “ubica” en un espacio físico, donde ir vi-viendo y, sólo en ocasiones experimentando, cada “fenómeno” o combinación de elementos de la naturaleza. ¿Qué índole de energías descubrimos implicadas en las vivencias?
Una “posición” de un planeta por casa, signo… tiene tantos significados como estrellas hay en el firmamento (por algo es astrología), por lo tanto se tendrá que ir “haciendo base” pero sin sentarnos o aposentarnos en ella, permanecer obviando “el pequeño detalle” de que en el universo todo se mueve aún desde la quietud. Veo demasiado afán de definir con palabras que hasta donde llegan, como mucho, es a nombrar una práctica.
Aunque lo que solemos encontrar en las cartas que elaboramos, las mas de las veces, son “patrones energéticos” que se repiten, me parece que eso no nos autoriza a hacer definiciones ni de corte científico, psicológico, parasicológico, frívolo o predictivo de meros indicios, ya que cuando definimos tambien limitamos y si hablamos de lo astral hablamos de algo inconmensurable o inabarcable (de momento) y con esto no quiero decir sagrado, pero sí que tiene aún bastante de incógnita.
Siempre son indicios orientativos sujetos a comportamientos cíclicos mezclados con aspectos circustanciales… procesos que moveremos, re-moveremos, o no, accionando decisiones. En las cartas tambien se muestra una realidad actual como colectivo social, pero el determinismo es algo que abunda en toda ciencia y excusa, a quienes enferman de su enfermedad, a quienes abusan de su abuso y a quienes existen, de la responsabilidad única e intrasferible, de la búsqueda de motivo o propósito en la vida y de una mínima gestión de esa existencia.
Solo por que las estructuras externas refuercen una cultura de permanencia y establecimiento, no quiere decir que la “energia de cambio” no accione, aunque no sea “registrada” por la mayoría; claro que, cuanto nenor introspección mayor alejamiento de ciertos procesos interiores y por lo tanto mas entes productos de un sistema y una época.
Esos “patrones energéticos” se repiten en la concreción, pero no en el significado. Significado que, siempre partiendo del signo, se va desvelando a través de una labor de búsqueda y una mínima relación de consulta orientativa.
Lo que nunca se ve, de “entrada” en esa relación de consulta es, desde donde “mueve” cada una o cada uno la energía para llegar al grado de concreción “deseado”. Una situación parecida, desde el punto de vista de quien observa, ha de tener múltiples matices si vamos teniendo en cuenta detalles. ¿Y cómo vamos tomando contacto y atendiendo detalles ante cualquier situación?
El mundo de lo creado se ha basado y establecido sobre multiples contradicciones, la mayoría vivimos en ellas desde la inercia, sin cuestionar, pero hay quien lo hace con total impunidad ya que la realidad refuerza que alguien tenga una empresa de armamento y a la vez sea el presidente de una ONG para la protección de la infancia; eso es una contradicción de máximo grado o nivel, sin comparación ni justificable aún con carta astral delante (así lo veo)
A eso hay que llamarlo contradicción, que “circula” en paralelo (pero sin opción alguna de unión) entre paradojas que todas las cartas reflejan; desde las más evidenciadas a las más sutiles. Paradojas con la que nos cuesta “conectar”, encontrar la conexión con lo que en aparencia se opone quizá por falta de movimiento, por bloqueos considerables que hemos padecido, padecemos o nos autoinfringimos como manera de justificar esas contradicciones (que no oposiciones) y otras de menor grado pero con tendencia “al alta”.
Paradoja es cuando movilizando la energía de distintas maneras, llegamos casi a iguales síntesis (que no sistemas) movilizando, en movimiento y relación; así es como acciona la energía y todo lo que se encuentre fuera de eso es ir adoptando modelos y vivir según sus enunciados.
Cuando empiezan los posicionamientos empiezan las confrontaciones y discusiones estériles por definir lo que es o no astrología; en el fondo lo que se defiende no es aclarar o clarificar si no el status al que se llega cuando se adquiere una “miaja” de poder.
Hay una astrología que se practica a ese nivel y es la que suele salir, a veces, de una élite que se “codea” con el poder establecido, administrando y acomodando indicios a su antojo: una astrología mas bien mezcla Plutón/Neptuno (en total distorsión, claro) que acciona a la sombra, creando vínculos de dependencia con una falta de implicación y síntesis. La astrología donde todo vale y suma, que después pretende sentar cátedra elaborando teorías de la nada; es “la central” y claro, después en “la periferia” te encuentras el mismo “cuento” ya que carece de ese revestimiento de seriedad, trascendencia, que confiere autoridad a lo que se dice con igual falta de claridad como principio… El poder hace, siempre a escondidas su consulta astral… sobre la conveniencia de iniciar una contienda o esperar tiempos propicios… (en los tiempos actuales se haría para ver las mejores fechas para operarse de la vesícula, para así asegurarse la permanencia en la decrepitud)
Me doy cuenta que los nuevos tiempos traen implícitos el valor de la inmediatez, pero que esa inmediatez no se de en menosprecio o ignorando lo que se encuentra “sujeto” a ciclos, pautas y ritmos de elaboración fuera del tiempo, que en algún momento de la existencia tendremos que acompañar.
Hacia esa idea me dirijo y, si me permiten compartirla con ustedes, desde ya gracias y queda ese deseo de profundizar en la astrología que va ligada a una labor de introspección, espacios de silencio y avances a veces lentos, tan lentos como intuir y percibir un cambio para esta disciplina eclipsada por el nuevo sistema de creencias que se avecina, con el que se confunde sin fundirse por que no hay por donde.
En relación, el esfuerzo se pone en algo, hay una “energía que vá”, pero para que esa relación tiene que haber “energía que viene” o vuelve, digamos con un grado de “elaboración” alcanzado en común (esto me lleva un poco al eje Aries/Libra, es por eso que la relación es principio básico)
Hace unos años fuí a un congreso de astrología que hicieron en Alicante (España), era el primer evento astrológico al que asistia y pensaba que en algún momento (como se anunciaba) se daría un espacio abierto de diálogo, donde contrastar o confluir en aspectos que siempre cuestan clarificar, no para sentar bases, si no para percibir a través de la comunicación, que andamos en lo que decimos que andamos. Cada cual iba con “su técnica”, lanzando ponencias y era un poco contradictorio percibir la fragmentación, fuera de una total ausencia de cohesión que en algún instante unificara todo lo que se vertía en aquel espacio; anularon el diálogo conjunto, con un “ya sabemos lo que pasa en estos debates…” como si ya tuvieramos claro quienes somos, hacia donde vamos, de donde venimos… hay que hacer el esfuerzo, prácticar la capacidad de confluir a través del diálogo; eso denota madurar.
Las ponencias se hacían dos o tres por vez, terminando cada una y cada uno en grupitos rodeando a “X” a modo de satélites y tratando, como -en la mayoría de astrología actual- un todo separado, que no es igual que por separado; eso que ves, es un reflejo de un quehacer donde se va en pos de proyecciones usando cualquier medio, usando-nos de manera “objetiva”
Me di cuenta que mucha de la asistencia tenía como propósito ocupar la posición de quienes presentaban un trabajo como: la influencia de la astrología en la moda y los colores… muy bien.
Cuestiones para contrastar habían, pero el protocolo es el protocolo y ajustar cualquier cuestión a un protocolo significa atender lo circustancial en ámbitos llenos de analogías desproporcionadas, mientras se va pidiendo permiso, paso y perdón por opinar, disentir o discernir. Y lo primero que hacen ante cualquier cuestionamiento es la pregunta capciosa… “¿dónde has estudiado o con quiénes te has formado?” (deformado) como si la respuesta perpse fuera garantía de algo.
Obtener títulos te lleva tres, cuatro, cinco años de existencia, clarificar alguna cuestión, adquirir una pequeña certeza desde la práctica, quizá te lleve una existencia; para interpretarla según convenga o interese, igual se tardan unos cinco o seis minutos. ¿Con qué idea nos movemos dentro del campo astral?; es una incógnita que descifrarla, hay veces, te cuesta disgustos.
No hace falta hacer algún comentario sobre esto que escribo, solo queria decir y enviártelo por que un poco te dirá de como veo la astrología actual, donde hay demasiado por clarificar. A mi modo de ver no me parece internet el medio adecuado, pero eso solo es una impresión, que no me impide colaborar empezando por esto y viendo de a poco que más aportaría.

Un saludo y gracias.


Carmen Díaz

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