Es curioso como nuestra forma de pensamiento, nos inclina a desarrollar sentimientos que nos fortalecen o debilitan. Esto deriva de una educación sistematizada, que se aplica de manera masiva, sin contemplar la existencia del individuo como tal.

Para los educadores, todos los niños aprenden lo mismo, de la misma manera y en la misma época de su vida. Para cualquier ser pensante, esto es una aberración, pues cada uno entiende, siente o capta de una manera particular. Es obvio que las imágenes son esenciales para unos, en cambio para otros alcanza fortaleza a partir de la práctica y existen muchos que prefieren la teoría.

Tampoco es verdad que el aprendizaje sea en el mismo momento, pues las experiencias alcanzan determinado valor, dependiendo del grado de comprensión individual. No hay duda que cuando un niño queda huérfano a los 5 años, desarrollará un sentimiento diferente a otra persona a quien le ocurre lo mismo a los 35.

Bajo estos paradigmas existenciales, quienes escuchan hablar sobre Astrología, manifiestan una cantidad inmensa de emociones particulares. Prevalecen los escépticos, que niegan a priori cualquier posibilidad a una disciplina que, generalmente no conocen y que podría estar a su servicio.

Señalo lo anterior, dado que en los componentes históricos donde surge la Astrología, existía una forma de “ver”, “escuchar”, y “sentir”, completamente diferente a la actual. Es comprensible entonces que exista una marcada divergencia entre quienes desarrollaron un aprendizaje “científico” y aquellos que prefieren las manifestaciones psíquicas o espirituales.

Unos acusarán a los otros de “encerrados en una cuadrícula” y al contrario de “crédulos e ingenuos estafables”.

Primero deberemos definir que entendemos por ciencia en estas épocas, para limitar el concepto de manera clara. Según el físico y filósofo austríaco Ernst Mach el conocimiento científico se diferencia del conocimiento vulgar, en que el primero es un conocimiento ordenado, sistematizado e incluso nemotécnicamente ordenado. En cambio, el segundo es una serie desordenada de conocimientos.

Para explicarlo mejor, digamos que cuando alguien dice que le duele la rodilla, es común que todos nos sentimos autorizados a sugerir alguna clase de tratamiento o medicación. Sin embargo, esto no nos acredita como médicos, quienes a través de su formación tienden a creer que de acuerdo al comportamiento fisiológico, anatómico y localizando el órgano afectado, podría diagnosticar tal o cual cosa.

Este concepto, aceptado casi de manera universal, hace que quienes sistematizan y ordenan sus conocimientos, se consideren personas serias y confiables. Pequeño error. A todos nos consta que en todas las actividades humanas predominan los comerciantes, los perezosos, los que prefieren el lucro a la honestidad y los que escogen el camino más corto y fácil.

Esto también se aplica a la astrología (con minúscula), a los lectores de toda clase de herramientas, a los abogados, médicos, ingenieros, arquitectos, políticos, actores, músicos y toda actividad humana conocida.

La seriedad, pocas veces va emparentada con la responsabilidad. Podríamos decir que cuando vemos en televisión al pronosticador de turno, no importa que sea economista, político o astrólogo y aceptamos aquello que dice como si fuera palabra revelada o verdad absoluta, estamos pecando de un alto grado de ingenuidad. Porque uno de los factores que dejamos de lado, es preguntarnos: ¿qué tan responsable es quien opina? ¿Este señor habrá tenido en cuenta que cada uno capta e interpreta de manera particular lo que escucha? ¿Sabrá que la palabra es un aliciente fundamental para crear realidades?

Cada individuo tiene una visión particular de las cosas. Y ésta, es el resultado de sus valores, la profundidad de sus conocimientos, sus experiencias personales y los intereses subjetivos.

Regresando a la idea anterior de lo “serio” que es el pensamiento científico, nos equivocamos de cabo a rabo al suponer que validar la Astrología a la luz de una forma que sistematiza, agrupa, clasifica, etiqueta y juzga, implica alejarnos de la idea que esta disciplina, jamás podría haber surgido en estas épocas.

Con esto no estamos criticando o desvalorizando el pensamiento científico, sino tratando de encuadrar a la Astrología dentro del campo al cual perteneció desde sus orígenes. Quienes se han preocupado por averiguar cual es la trayectoria de la Astrología, saben que hubo etapas donde el verdadero poder, estaba en manos del Astrólogo. No era el emperador, ni el rey, ni el sultán, ni el faraón, ni el Gran Mogol, quien tomaba las decisiones de fondo. Todos ellos consultaban a su sacerdote o astrólogo (dependiendo de la cultura a que perteneciera) antes de actuar. Querían saber si las estrellas favorecían sus propósitos o estaban en su contra.

Este conocimiento, en manos de individuos carentes de responsabilidad y formación ética, fueron transitando senderos que condujeron a la necesidad de anticipar acontecimientos. Actitud clásica de la tendencia cómoda y facilista del ser humano. Es notable como el saber sobre determinada herramienta, al alcance de unos, hace que los otros se sometan a las decisiones que cada uno debería tomar, de ser responsable de sí.

Históricamente, los factores de poder siempre lucharon por obtener la supremacía. Por supuesto que quienes detentaban una buena dosis de poder desde su institución, no se resignaran a compartirlo. De allí surgen los movimientos inquisitoriales y no nos referimos a la Iglesia únicamente, sino a todo ejecutor que pretende decidir sobre lo bueno o lo malo para los demás.

Un buen argumento, era que los hombres no estamos facultados para conocer el futuro, que éste reposa en manos del Ser Supremo. Este argumento es legítimo. No obstante, la necesidad humana de sentirse “superior” o con mayor poder que otro, puede más que lo que razonablemente se espera. A partir de la resistencia que ofrece cada astrólogo, frente al poder de una institución que agrupa a centenares de miembros, es lógico que la disciplina ancestral pase al oscurantismo, como tantas otros conocimientos sepultados durante siglos.

Y en materia de “inquisición” seguimos igual que siempre, pues ahora los considerados “serios”, con formación académica y certificados con un diploma expedido por alguna institución aceptada por el Estado, son quienes determinan qué es serio y qué, no lo es. Estos, condenan a la hoguera sin escuchar argumentos y sin haber investigado nada diferente a quedarse en la superficie argumentativa.

Por otra parte, nos encontraremos con individuos que —mezclando el conocimiento racional con el misticismo— deciden “crear” una astrología contemporánea. Así surge el movimiento Teosófico, liderado por Madame Blavatsky. Esta aristócrata rusa, delega en Alan Leo, inglés de nacimiento, la responsabilidad de difundir la Astrología. Éste, fue el más famoso astrólogo del siglo XIX. Muchos lo consideran como el padre de la astrología moderna, dado que provocó la renovación de la astrología en Europa.

No obstante, en ese momento histórico habíamos perdido nuestra capacidad de pensamiento analógico por el pensamiento secuencial que inspira la investigación racional y científica. Imbuido entonces de una mezcla de racionalismo y misticismo, dicta nuevos parámetros y técnicas que aún hoy, siguen la mayoría de astrólogos convencionales. Pocos se cuestionan si Alan Leo es el verdadero maestro o si respondió a sus intereses personales.

En síntesis, hay una astrología que deriva de una forma de pensamiento global, analógico y que parte de la utilización de ambos hemisferios del cerebro interconectados (como en la antigüedad) y una de pensamiento lineal, secuencial y que parte de la utilización del hemisferio izquierdo.

Es decir, uno capta el conjunto y el otro el detalle. El primero sabe que la suma de las partes nunca será igual al todo y el otro piensa lo contrario. Así que cuando los racionalistas dicen que la Astrología es una “pseudociencia”, afirman lo correcto. Pero esto no es una pretensión de los astrólogos como ellos suponen, sino de los inseguros que pretenden salirse del rol de la cenicienta de las ciencias, para ser aceptado por sus hermanas mayores, como si ellas hubieran creado la única verdad. Personalmente me adhiero a este argumento, que pertenece a una persona a quien admiro, el astrólogo catalán Armando Rey.

La Astrología y las ciencias no son cercanas. Según mi opinión, nuestra disciplina va mucho más allá del pensamiento racional, concreto y comprobable estadísticamente. No obstante, nada la aleja de ser útil y accesible a todo ser humano. Incluso los escépticos no dejan de sorprenderse ante las posibilidades que esta herramienta facilita.

Aunque lo que exprese sea apenas una opinión más, estimo que la Astrología, al compararla con un conocimiento científico, se la minimiza o subestima. Y ello no significa que sea más o menos, mejor o peor, sino una posibilidad que trasciende lo terrenal.

Norberto Miguel García

6 comentarios hasta ahora

  1. Emma Esperanza Acosta Vàsquez @ 2010-01-27 15:05

    Apreciado Norberto, me parece muy bien estructurado su artìculo sobre la astrologìa, si realmente no debemos encajar a la astrologìa como una ciencia, porque la astrologìa va màs allà de lo cientìfico, y como usted lo dice, va màs allà del pensamiento racional, concreto y comprobable estadìsticamente. Lo felicito, cordial saludo, Esperanza Acosta

  2. Roberto Hidalgo @ 2010-01-27 20:53

    Cuando me “embarqué” en el mundo de la astrología, en el 2001, no sabía nada de ella salvo lo de los horóscopos, lo cual es una rama muy específica de la misma, pero no había leído nunca sobre las críticas que se le formulan a la astrología. Eso vino después y hasta compré un libro que denigra de la astrología porque creo que hay que leer sobre eso, “obligatoriamente”. El libro en cuestión rebatía técnicamente esta disciplina y luego conocí sobre las críticas que formula la Iglesia católica y el “mundo científico”, en particular, el astronómico. Empezó entonces un proceso que no sé cómo llamarlo pero en el cual había incomodidad personal. Luego, los encuentros con los compañeros de trabajo, familiares y amigos: una mayoría entusiasmada con ella, otro indiferente y otro que la rechaza de frente por dos razones fundamentales: religiosas y por miedos: mucha gente me dijo no querer conocer su futuro y nunca dió sus datos, ni siquiera su signo solar. Creo que para uno que está en esto hay que desarrollar la capacidad de “evangelización” si es el caso pero también el de respetar la voluntad ajena. Yo no me he planteado nunca, y no sé si lo haga alguna vez, el tema de este foro: si la astrología es una pseudo ciencia. Creo que eso no es el asunto para los que ya estamos adentramos en ella.
    El asunto es saber acertar en el pronóstico, si es que uno se va por allí, o conocerse más íntimamente, que creo que es la razón, por lo menos para mí, por la cual comencé en su estudio. O sea, y para concluir, no me pregunto (no sé si lo haré más adelante) si la strología es una pseudo ciencia.

  3. Tengo una duda, por si alguien pueda responderme: por qué los astrólogos se preocupan tanto por demostrar si la astrología es una ciencia o pseudociencia??? yo creo en ella y hablo de ella abiertamente y cuando me cuestionan provocativamente simplemente respondo que se haga una carta natal y luego hablamos. Es como todo, si consulta un buen astrólogo va a obtener un buen resultado, igual que en cualquier profesión. La medicina es una ciencia y hay buenos médicos y malos médicos. En mi opinión es cuestión de creencia, o se cree en algo o no se cree. Puedo creer en una doctrina política o en otra, puedo creer en una religión o en otra, es cuestión de interiorizarme para saber cuál es más creible mara mí.
    Sí pienso que si las personas supieran un poquito de astrología manejarían mejor sus vidas.
    Saludos cordiales. Marisa

  4. maria eugenia guerrero @ 2010-01-28 20:06

    Hola Norberto un beso, mira yo pienso que la Astrología no es aceptada fácilmente por muchísimas más personas que sólo los cientificos, porque no entienden les asusta que una mirada a su carta explique muchas cosas se desmenuzen sus sentimientos y secretos más escondidos, creo que es normal en el hombre lo que no entiende o asusta lo ataca

  5. Mercedes Pastine @ 2010-01-30 19:52

    La Astrología es una disciplina que “trasciende lo terrenal”…me queda esta frase resonando de tu artículo Norberto; el que comparto ampliamente.
    Y digo esto porque me parece que es allí a donde debemos apuntar, cada vez más siento que el cielo y la tierra es todo uno, o es un todo…. La era de acuario se manifiesta intensamente día tras día, vivimos en red, vibramos en red, ésto es lo que deberíamos aceptar cada vez con más fuerza para entender y aceptar los tiempos que se vienen,
    Y la astrologia es la herramienta que yo elijo para intentar acompañar y vibrar con este todo y con todos en estos tiempos que siento, son para unos “elegidos”…

  6. Hola Esperanza, Roberto, Marisa, María Eugenia y Mercedes

    La intención de mis escritos, siempre apuntan al dialogo, único elemento que enriquece nuestra disciplina. Notarán que expreso mis opiniones como lo que son: opiniones, no verdades.
    Les agradezco de corazón la generosidad de sus comentarios y permítanme apuntar algunas cosas.
    Respondiendo puntualmente a Marisa, quien pregunta ¿por qué a los astrólogos les preocupa ser considerados “científicos”?, estimo que es el resultado de una inseguridad personal en lo que hace.
    Digamos que las ciencias son “serias”, en cambio la Astrología, no. :-( O sea, consideran que es la Cenicienta de los saberes humanos y de alguna manera están esperando al príncipe redentor que la lleve al castillo y sean felices y coman perdices.
    Precisamente la intención del artículo, es invitar a la reflexión. La Astrología no necesita ninguna clase de validación, pues está validada en sí misma.
    No obstante, mi capacidad de validación, ni siquiera llega a ofrecerle a los escépticos la interpretación de su carta astral. Tienen derecho a seguir creyendo lo que deseen y no me siento autorizado a cambiar nada que ellos no estén buscando. Tampoco pienso que la Astrología sea una creencia.
    En cuanto a lo que mencionas Mercedes, comparto la idea de unicidad con el Universo. “Como es arriba es abajo” afirma Hermes Trismegisto. Todo está en todo y el Todo está en todo. De manera indivisible.
    Un abrazo y otra vez, gracias por sus comentarios que espero proliferen. :-)

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