Estudio de las Partes Arábigas por Regencias Planetarias
En los últimos años tenemos la fortuna de disponer de tan numerosos como ilustrados trabajos sobre ese gran olvidado de la astrología moderna, como son las partes arábigas.
La mayoría de los procesos de investigación nacen de la necesidad de comprender. En mi caso, después de muchos años tratando de transcribir los vestigios de los originales lotes griegos al lenguaje común de nuestros días me he decidido por hacerlo al revés, emplear los instrumentos que usamos modernamente (aunque siempre procedan de la Tradición) para aportar una propuesta de interpretación. He dicho vestigios, porque todos sabemos que lo que hoy usamos de astrología no es ni una foto borrosa de un dibujo a mano alzada de la punta de iceberg de lo que llegaron a ser las enseñanzas en astrología de la antigüedad. De ahí que sea tan inquietantemente difícil aplicar a la vida cotidiana los dictados literales de Guido Bonnatus, Al Biruni, Ben Ragel, etc. Y como yo no me resignaba a dejarlo por imposible o usar la imaginación o la devoción (ninguna de cuyas cualidades, desgraciadamente, se atribuye a Capricornio, mi signo solar) simplemente he tratado de buscar una vía pragmática.
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En síntesis, un parte (o una parte o un lote, lo que en esta vida te está destinado respecto de una u otra área) es la expresión de dos planetas a través del Asc o de otra casa. Pues bien, lo que propongo es tener presente el estado cósmico de cada uno de esos planetas en la carta natal en particular que estamos estudiando (posición por casa y signo, aspectos y de qué casa es regente) para leer en consecuencia la interpretación de la parte igualmente por casa y signo. Ya recuerdan algunos de mis lectores que sigo manteniendo mi oposición al método de las recetas en astrología, para substituirlo por la interpretación directa y genuina de la carta natal basada en la combinación de cada uno de sus elementos.
Quiero decir que no me sirve de mucho el uso de los nombres con que la tradición bautiza a las partes y de menos aún sus descripciones literales. Por ejemplo la parte que se extrae de sumar al Asc la diferencia de longitudes entre Saturno y el Sol recibe el nombre una veces de Fatalidad, otras del Padre, como también Ben Ezra llega a llamarle de la Victoria, porque aquella significación de fatalidad puede transformarse en victoria por el instinto de seguridad y perseverancia de las ambiciones, que residen en la voluntad o consciencia de la persona. Aunque lo difícil del caso sea discernir a priori si la persona será capaz o querrá hacer esa transformación.
En síntesis, me he propuesto soslayar en esta aportación dos problemas a la hora de interpretar las partes arábigas, que probablemente hayan sido la causa de su caída en desuso: El nombre y la interpretación.
- En cuando al nombre atribuido (Fatalidad, Amor, Hermanos, Fortuna, etc.) no es más que una excesiva simplificación, casi un acrónimo, si me lo permiten, que resulta más críptica que explicativa.
- Y por lo que a la interpretación respecta, seguimos encontrándonos con descripciones, a mi modo de ver, fosilizadas.
En cuanto al primer problema propongo dejarlo como está en los textos, pero no en nuestro oficio. Propongo referirnos a los nombres de las (los) partes con la misma impunidad con que llamamos planetas a los 10 cuerpos celestes que trabajamos normalmente en la carta, sabiendo que ni el Sol ni la Luna pueden llamarse como tales astronómicamente. Le llamaré, por ejemplo, Parte de la Fatalidad sin que me tiemble el corazón porque aquel punto de la carta sea augurio de alguna tragedia, ni me solazaré excesivamente cuando me encuentre con el Parte del Amor, etc.
Y en cuanto al segundo problema echaré mano del avance que supuso a la Tradición Astrológica la aportación de Morin de Villefranche, sobre los significados del estado cósmico de los planetas, es decir, por su posición en casa, signo y regencia.
Y resisto también la tentación de rebautizar las partes arábigas según la interpretación concreta que yo pueda hacer para cada carta en cuestión, por ejemplo la parte llamada del Infortunio, o del Padre, etc. pueden recibir otro nombre o requieran toda una frase, según necesite crear nuestra propia interpretación. Esta aportación, como digo, ha surgido (como parece que surgen algunos de los avances en la conquista del conocimiento), de mi doble dificultad tanto en asociar los nombre que los antiguos dieron a las partes como de su interpretación.
Propongo utilizar la carta natal y los datos biográficos disponibles de Albert Einstein, un Piscis / Cáncer que cambió el curso de la historia con la publicación de tres artículos, en 1905, a la edad de 26 años, especialmente el tercero de ellos en el que planteaba la teoría de la relatividad restringida, cuando aún trabajaba en una oficina de patentes en Berna, y sin apoyar tales artículos con la más mínima referencia bibliográfica, contrariamente a lo que como se apoyan siempre los artículos científicos.
Utilizo la biografía escrita por Denis Brian para comprobar acontecimientos concretos y comprobados de la vida de Einstein direccionando cada parte estudiada por medio de la técnica de las profecciones.
Perfil profesional
Año Congreso Titulo
- 1993 Mallorca Taller de Astromédica.
- 1994 Valencia Sincronicidad planetaria
- 1995 Jaca Taller de astropsicología
- 1996 Toledo Correspondencias anatómicas y fisiológicas
- 1997 Barcelona Correspondencias en neurofisiologia
- 1998 Galicia Taller de psicoterapia astrológica.
- 2003 Mallorca Calculo de las casas según los astrólogos árabes.
- 2004 Cantabria, Un puente entre la astrología y la ciencia.
- 2005 Vizcaya, Paracelso, la percepción del Universo
- 2006 Cantabria Estudio de las Partes Arábicas
- TEST ASTROLOGICO DE LA PAREJA, Martínez Roca, 1984. Reeditado 1999
- VIBRACIONES ASTRALES, Indigo 1992.
- ANALISIS DE LOS ASPECTOS ASTROLOGICOS. Indigo1995.

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